Encuentro con Gorosito...
La décima musa, una autora de bestseller en España


Creo sin temor a equivocarme que todos sabemos que la “Décima Musa mexicana”, es Sor Juana Inés de la Cruz (1648- 1695), quien brilló por su intelecto durante el periodo histórico denominado: Virreinato de la Nueva España (1535-1821). También se le ha denominado a la monja jerónima: Fénix de América y Fénix de México.

Quizás el título de este artículo puede parecer exagerado o con una terminología de edición literaria muy contemporánea (best seller o superventas) lo uso debido a que la monja jerónima llegó a tener en sus libros publicados en España, un tiraje de hasta 25.000 ejemplares.

Al menos hubo 20 ejemplares publicados en España de la obra reunida de Sor Juna, entre los años 1689 y 1725. El conocimiento de la obra de Sor Juana en España inició con “Inundación Castálida” (poemario), que fue el primero de los volúmenes de las obras reunidas publicados por la autora de la argumentativa “Carta Atenagorica”, en el Viejo Continente, antes que en la Nueva España.

El investigador mexicano Jorge Gutiérrez Reina (Monterrey, 1988) dice textualmente “En 1689, Sor Juana no sólo conoce la fama aquí en su país (Virreinato de la Nueva España), sino en todo el mundo de habla hispana, fue su salto a las grandes ligas, su consagración como escritora de relevancia mundial y ese primer libro existe gracias a la condesa de Paredes…”

La virreina María Luisa Manrique de Lara y Gonzaga, también conocida como la “condesa de Paredes”, fue una de las principales impulsoras de la obra de Juana Inés de Asbaje Ramírez de Santillana. La monja y literata correspondió a Lisi, como llamaba a la condesa de Paredes, con loas, el Romance decasílabo y muchos más poemas como el que se desprenden estos hermosos versos:

 

Yo adoro a Lisi, pero no pretendo

que Lisi corresponda mi fineza:

pues si juzgo posible su belleza,

a su decoro y mi aprehensión ofendo.

 

No emprender, solamente, es lo que emprendo:

pues sé que a merecer tanta grandeza

ningún mérito basta, y es simpleza

obrar contra lo mismo que yo entiendo.

 

Continuó diciendo el investigador al periódico El Heraldo de Ciudad de México: “…María Luisa Manrique de Lara, quien es la figura más importante en la vida de Sor Juana, es la primera que confía en ella y la transforma en un best seller en Madrid”.

El doctor en Letras por la UNAM, en su obra titulada: “La invención de Sor Juana”, identifica dos períodos editoriales en la trayectoria de la Décima musa, el primero: el antiguo, que abarca de los años 1688 a 1725, desde que su primera publicación vio la luz en la Nueva España, hasta la última edición publicada en el viejo continente de sus obras reunidas.

El segundo periodo que identifica Gutiérrez Reina, en materia de sus publicaciones, es la etapa moderna, que va del año 1920, cuando Manuel Toussaint (historiador, crítico literario), publica una antología, la década de 1950 cuando el sacerdote michoacano Alfonso Méndez Plancarte (escritor y ensayista), publicará las obras completas en el Fondo de Cultura Económica y llega hasta el año 2009 con la reedición del primer tomo por Antonio Alatorre (escritor, filólogo, traductor).

Considera el investigador que Sor Juana fue un producto editorial en el que sus editores jugaron un papel fundamental, incluso Gutiérrez Reina considera que esa última etapa en la que se afirma que la monja jerónima, deja de escribir no es más que un ardid publicitario.

Comparte su hipótesis sobre esta etapa el autor de: “La invención de Sor Juana”: “Creo que el mito de la conversión final es parte de la invención editorial de Sor Juana. Lo digo con todas sus letras: creo que es una de las varias estrategias editoriales que se utilizaron en el siglo XVII para vender libros de Sor Juana”.

La invención se la adjudica al escritor de origen zacatecano Juan Ignacio María de Castorena; afirma: “Él es decisivo para consolidar el mito de la conversión final, es el único editor antiguo mexicano. A él le interesa sobre todo dar a conocer la obra de Sor Juana para probar la valía intelectual y literaria de los criollos mexicanos, la defensa de Sor Juana era una defensa de América y es el germen de lo que podríamos considerar el orgullo nacional”, sostiene Gutiérrez Reina.

Tengamos presente que, el humanista Juan Ignacio María de Castorena Urzúa Goyeneche y Villareal, Doctor en Derecho y Cánones por la Universidad de México; fue obispo de Yucatán y es considerado el primer periodista de América, al ser fundador de la Gaceta de México en 1722, el primer periódico de América que contenía secciones oficiales, religiosas, comerciales, sociales y marítimas.

Entabló amistad con Sor Juana, defendió su derecho a cultivar la literatura y editó algunas de sus obras. La monja jerónima le dedicó una décima. Es autor de la obra titulada: Fama y Obras Póstumas de Sor Juana Inés de la Cruz.

Sor Juana, una intelectual y filósofa fundamental del siglo XVII novohispano, autora de uno de los más importantes poemas de la historia literaria hispánica el Primero sueño, ha dejado una huella indeleble en la historia. En el corazón del México colonial brilló y el contenido de sus obras sigue iluminando nuestras mentes y su temática es motivo de reflexión hasta el presente.

¡Hasta el próximo encuentro…!