Como corrientes en el río,
que fluyen sin final,
yo que estoy aquí encerrada
mirando todo desde una lámpara de cristal,
¿De verdad me amas?
¿O es solo una cosa más?
Producida por la estrellas
que se precipitan desde el cielo
sin ninguna velocidad.
Como el aire de nuestros pulmones,
como el susurro de nuestras voces,
una caricia,
un lamento,
las notas del principio de una canción,
todo tan tranquilo,
pero a la vez sujetado por una tempestad,
algo inesperado,
algo de verdad,
son tantas las caricias que ya no puedo
contar,
de las páginas de un libro,
de
las olas del mar,
las cosquillas de la hierba
y
el sol al madrugar.
Una vida tan tranquila que
¿Seriamos capaces de llamarla soledad?
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