Máquinas
y pájaros
comparten
las alturas.
Alas
metálicas
contra
plumas multicolores.
Los
pájaros ya casi,
no
tienen cielo.
Sus
ojos gotas de miel
observan
polimorfos objetos.
La
palabra en vuelo
el
viento la empuja.
Y, los
versos laten
con la
calidez del verbo.
Un
poema rompevientos
es
festejado por los aleteos rítmicos.
En la
biblioteca de los pájaros
sólo
hay poesía.
Y, la
brisa acarrea
las no
palabras.
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