Te recuerdo
cuando el alba despierta y la vida resurge.
Cuando pasan las nubes; y la vida se asume;
cuando la arena refleja el sol que nos
consume.
Cuando miro el bosque desde mi ventana;
y es mi mano que baila con el viento que
huye.
Hoy este cielo atrapa nuestros sueños; más
allá del hambre y de la guerra.
He bebido este áspero día
que ya se despide;
como un cristal
que se rompe.
Soy la noche que viaja y los astros que
viven en la oscuridad.
En la luz tus labios se dibujan
y tu rostro paisaje; que pasa en el tren
del tiempo; luz y polvo
claridad y neblina.
Mis ojos te reflejan
al infinito.
Me aferro a tus mórbidos besos; y a tus
brazos abiertos;
cuando la muerte
siega la esperanza que vive.
Bajo esta lluvia
entraremos con serena majestad;
a la nada que llega; ¡puntual y sin piedad!
24 de noviembre de 2025. Barranquilla.
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