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Era una monstruosa ninfa, considerada en
unas fuentes literarias descendiente de Forcis y Ceto, en otras de Tártaro y Gea y también se le ha asignado
como madre de Calírroe y Medusa.1
Llamada a veces Drakaina
Delphyne (Δρακαινα
Δελφυνη, ‘vientre de
dragona’), es descrita por Hesíodo en su Teogonía como un monstruo femenino,
madre con Tifón de todos los monstruos importantes de los mitos griegos. Tenía
el torso de una bella mujer de temibles ojos oscuros pero cuerpo de
serpiente.2
Cuando atacaron el monte Olimpo ella y su
compañero Tifón, Zeus los derrotó, pero les permitió seguir viviendo, así como
a sus hijos, como desafío para los héroes futuros. Equidna moró desde entonces
en una cueva del país de los Arimoi, un remoto lugar
desértico situado en Asia Central, probablemente Siria.3 En una ocasión,
Equidna asaltó a Héracles durante uno de sus viajes
para robarles los bueyes de Gerión, y cuando éste fue
a reclamarlos Equidna le dijo que no se los entregaría a menos que él tuviese
sexo con ella. Héracles lo hizo, y de esta unión
nacieron Agatirso, Gelono y
Escites.
Posteriormente el gigante Argos la mataría
mientras ella dormía en una cueva de Sicilia.
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