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Este ser era un hombre enorme estilo cualquier
luchador de la TV o uno de esos forzudos que protagonizan las llamadas
películas de acción. No solo tenía los cuernos del marido traicionado sino toda
la cabeza del toro. Imagínense un gañán de tres metros con una cabeza de búfalo
africano y ahí tienen al señor Minotauro. Única dirección conocida, la Isla de
Creta, su nombre significa Toro de Minos y es el engendro de la reina Pasífae y
un toro… ¿ah, como la ven? Y en Colombia se burlan de los costeños y les endilgan
que hacen lo mismo con las burras… La historia es que Poseidón quiso ayudar a Minos
a convertirse en rey de Creta (Un chistoso decía que de allí vienen los
cretinos) y del mar hizo salir un hermoso toro blanco; le dijo a Minos que lo
sacrificara en su nombre y este, al ver ese animal tan bello lo escondió y
sacrificó uno parecido; el dios, que no era ningún pendejo, se dio cuenta del
cambio y para castigar a Minos le inspiró a su esposa, la reina Pasífae, que ya
la había nombrado arriba , una pasión irresistible para copular con el animal
tan divino. No me imagino como hizo la vieja para acomodarse o acomodarlo pero
que lo hicieron lo hicieron y saz, allí quedó embarazada de Minotauro; lo que
no dice la historia es si volvieron a encontrarse, si se llamaban al celular,
si repitieron la gracia, cuantas veces lo repitieron, etc. Bueno, siempre me
pongo a divagar, lo cierto es que de este acto sexual salió este angelito y
como castigo a este acto de afrenta divina la pobre criatura fue condenada a
vivir en un laberinto. El asunto es que dicho laberinto fue construido
por un arquitecto famoso en la época de nombre Dédalo, por eso así también se
llaman los sitios con muchos recovecos y de difícil tránsito; ahí no termina el
asunto porque el animalito no era herbívoro, nada de eso, se
alimentaba de carne humana y no cualquier carne, no señor que el bicho tenía
sus buenos gustos gastronómicos y cada año debían llevarle cierta cantidad de
efebos (adolescentes griegos; lo que no sé es si a las chicas se les decía
efebas) de los cuales se alimentaba; vean como era la cosa que hasta se
consideraba un honor ser llevado al laberinto dizque porque se entraba en
contacto con un dios. Algunos padres de familia comenzaron a sospechar
que el cielo prometido no era tal y que sus hijos morían de una manera terrible
pero nada que se podía hacer nada porque los valientes que se arriesgaban a
entrar en el laberinto se perdían y jamás regresaban a contar como era el
asunto, supongo que el Minotauro se los comía y no dejaba sino los huesos. Lo
que me pone a pensar es que los toros, como todos los bovinos, además de ser
herbívoros son rumiantes y eso significa una difícil digestión que se hace por
etapas, se dice que tienen cuatro estómagos y después de que la comida baja a
esas cavidades, vuelve a subir para terminar el proceso… eso los toros
normales. No es que yo quiera dañarles el rato a los
griegos, pero es que los toros carecen de colmillos y garras y ni modo que el
Minotauro tuviera olla express para ablandar la carne de sus víctimas. Ensayen
a darle carne todos los días a una vaca y verán la cara que les pone, no
señores, ni puel hijuemadre, ese bicho, por cuestiones biológicas
no podía comer carne de ser humano… ni de otro animal. Pero como es
cuento y mitología todo se puede como en los dibujos animados. Sigamos con el
asunto. No recuerdo si ya les hablé de los héroes, que abundaban en esos lares
igual que ahora en el cine y la TV. Pues uno de esos era Teseo que fue el
encargado de darle matarile al monstruo. Dejo para otra ocasión contarles la
historia de Teseo y porqué resultó en Creta si los pasajes eran para otro
destino. Lo cierto es que llegó con la misión de terminar con la pesadilla del
toro antropófago y nada más llegar la niña Ariadna, hija del rey, se
enamoró del muchacho y se dijo: “si no le ayudo a esta belleza de hombre, ese
animalote se lo come y eso mismo es lo que yo quiero hacer, comérmelo pero a
besos” y le dio un rollo de cuerda de la cometa que como no era época de
vientos pues no la necesitaba y le dijo: “Mi amor, amarre la punta de esta
piola a una puntilla en la entrada del laberinto y a medida que entra la va
desenrollando, cuando cumpla su misión, se devuelve siguiendo el hilo que yo lo
espero con una comida bien caliente y la camita lo mismo”. Teseo vio que la nena era muy apetitosa y se le
notaban las ganas… de que acabara con Minotauro, así que entro con mañita, lo
sorprendió mal parqueado, tal vez comiéndose una de las niñas que le enviaban y
claro, mientras se subía los pantalones Teseo lo masacró a puro machete, le
cortó la cabeza y se regresó siguiendo el hilo de Ariadna para cobrar su
recompensa. Creo que dejaron la comida para más tarde y a lo que vinimos vamos.
Ustedes pueden imaginarse la luna de miel tan sabrosa. Y el
Minotauro expiró sin dejar descendencia… menos mal. Edgar Tarazona Ángel |
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