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La noche había sido larga y tediosa por el profundo insomnio. Llovía a
cantaros sobre los techos y el inmenso jardín. Sentía abrirse las flores y
crecer en la madrugada las plantas iluminadas. La luz era blanca y pálida y atravesaba todos los espacios y generaba una
profunda paz interior. Una música de alas volaba sobre el espacio. Entonces
recordó que la Eucaristía es partir y compartir el pan con todos nuestros
semejantes para unirnos en la felicidad y en las limitaciones de la condición
humana. Movió la almohada y dejo de roncar…entonces escucho la voz de Pedro el
Apóstol que edifico la iglesia de la primitiva comunidad cristiana cuando dijo.
Damos testimonio de que También nosotros los discípulos de JESUS el Nazareno,
hemos resucitado a esta nueva vida anunciada por el Maestro en el Nuevo
testamento. Giro los ojos y luego la luz se apagó. |
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